Laura y Carlos, Lugo 2021

Han pasado tres meses desde que me casé con Carlos, mi persona favorita desde hace ya más de quince años. En 2019 nos comprometimos y fijamos la fecha de la boda en 2020, ¿qué podría salir mal? Lo que pasó después forma parte de la historia de la humanidad contemporánea.

Decidimos aplazar la boda a 2021, esperando tiempos mejores. Y aunque, sin duda, la cosa se ha ido apaciguando, no se puede decir que este año hayamos regresado a la antigua normalidad. Aún así, tomamos la determinación de seguir adelante, sufriendo vaivenes organizativos de todo pelaje (reducciones de aforo, límites horarios…) hasta alcanzar el gran día. Gracias a nuestras familias y amigos, esta larga travesía de más de dos años en capilla fue mucho más llevadera. ¡Menos mal que os tenemos!

El trabajo y paciencia del equipo de proveedores, quienes nos ayudaron a dar forma y hacer realidad nuestra bodiña, tal y como nosotros la queríamos, fue igualmente fundamental. María de Minnesota Garden fue la encargada de organizarlo todo. Su buen rollo y su energía han sido claves. Planteó una línea estética para la boda muy vintage, en tonos rosas y rojos, a partir de conversaciones donde compartimos nuestro gusto por las películas de Wes Anderson y, en concreto, por los colores y tipografías del film Grand Hotel Budapest. Con estas premisas, Better with Co. se encargó de la papelería del evento (¡tan retro y molona!) y Florearte desarrolló una propuesta floral muy original y super festiva. A continuación, lo vais a ver todo en más detalle, a través de las maravillosas fotografías de Bang Bang You!, o lo que es lo mismo, Noela Roibás y Miguel Vidal. Cuando nos prometimos, creo que lo primero que hice fue escribirles a ellos…

La boda se celebró en Lugo, mi preciosa y riquiña ciudad natal, así que me preparé en la casa de mis padres. Antes de vestirme, utilicé un kimono marfil de Namur y unas chinelas de Deisidro, regalos de mis mejores amigas.

Siempre tuve claro que si un día me casaba y lo hacía con un vestido a medida, sería uno de Sara Lage. Ella es un ser fuera de serie. Soñaba con un diseño único que tuviera mucho de mí. ¡Y vaya si Sara lo consiguió! El vestido tiene dos partes diferenciadas: una falda de bambula de seda muy sencilla y sin volumen, con un movimiento y ligereza increíbles, y un cuerpo trabajadísimo y armado (con hombreras incluidas) que es todo detalle, bordados e imaginería saralageniana (colas de ratón, transparencias, mezcla de tejidos y tonos…). ¡Y esas perlas que son mi perdición!

Tenía claro que el vestido debía ser el protagonista absoluto del estilismo, por lo que opté por complementos muy sobrios y discretos. No sabéis lo que me costó porque ¡tengo una vena muy barroca! Pero logré contenerme y calcé unas preciosas sandalias minimal de Aeyde (comodísimas además, os las recomiendo al 100%), unos pendientes de mi madre (de estética tradicional gallega), mi anillo de compromiso, de Sansoeurs, y un velo caído en el mismo tejido de seda que la falda del vestido. Ah, y un precioso minibolso de crochet y perlas, calcetado a mano por mi hermana.

Elena Vilariño, del espacio de belleza natural Bioco, fue la encargada no sólo de peinarme y maquillarme el gran día, sino de preparar mi piel durante varios meses para que luciese luminosa. ¡Y además lo hemos pasado tan bien durante el proceso! El peinado elegido fue un moño bajo pulido, con la raya a un lado. Y en cuanto al maquillaje, el estilismo fue muy natural, marcando únicamente los ojos en tonos rosáceos.

Carlos también fue muy fiel a su estilo, vistiendo para la ocasión un traje azul marino personalizado de Massimo Dutti, zapatos oxford de Berwick y corbata de CH Carolina Herrera.

La ceremonia se celebró en la Capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, en la Catedral de Lugo. Fue sin duda el momento más emotivo del día. Mi suegra y mi padre fueron nuestros padrinos, nuestra sobrina más pequeña llevó las arras y los anillos, nuestros sobrinos más mayores y mi prima realizaron las lecturas, una de mis cuñadas y mi mejor amiga nos dedicaron unas palabras… Y mientras todo ocurría, la música clásica resonaba en la capilla gracias a Musicalevento.

La fiesta se celebró en el Pazo de Treilán, una antigua fábrica de cuero situada en Sarria, con catering de Josmaga. Durante el cóctel, un trío de dixie-land (recomendado por R Música DJs), amenizó el momento.

Para el sitting plan, se elaboró una cajita personalizada para cada invitado (al más puro estilo Mendl´s de Grand Hotel Budapest), con su nombre y su mesa correspondiente. En el interior se encontraba un detallito: dos jabones artesanos creados a partir de uvas de la Ribeira Sacra, de D’Vino.

La fiesta posterior se desarrolló en dos ambientes: un espacio reconvertido en discoteca lleno de oropel, neones y lucerío fucsia y el jardín del Pazo. Todo animado por Bruno y Camino, equipazo de R Música DJs.

Como en los mejores cuentos, el toque de queda marcó el final de la fiesta. Ahora sólo nos queda el recuerdo… ¡pero qué recuerdo!

Wedding Planner: @minnesotagarden

Fotografías: @bangbangyou_

Vestido novia: @sara__lage

Complementos novia: @thisisaeyde @sansoeurs

Look preparativos novia: @namurcollection @calzadosdeisidro

MUAH novia: @biocolugo

Look novio: @massimodutti @berwick1707_official

Flores: @florearte

Papelería: @betterwithco

Música ceremonia: www.musicalevento.com

Música banquete y fiesta: @r_musica_djs

Localización: @pazodetreilan @josmaga

Detalles invitados: @dvinojabones

Fotomatón: @cuatrofotos_fotomaton

Más: @integra_iriacasteleiro @marigurumishop @atelierlanonna